miércoles, 20 de junio de 2012

Capítulo 14


Capítulo 14

Los siguientes días a aquel transcurrieron con calma, a excepción del gato que encontré frente a la puerta de mi habitación. ¿Cómo había entrado allí? Si Andrew lo veía sería capaz de arrojarlo a la calle. De donde había venido.
Por entonces seguía reacia a tomar decisiones debido a la ausencia de mi don, el cual en muchas ocasiones, por no decir todas, había sido de gran ayuda.
Decidí esconderlo en mi habitación, al fin y al cabo ni Andrew ni Diane pasaban más de dos horas en casa cuando aun había luz.
Eso sería un problema si en el futuro decidían tener hijos, aunque sabiendo la opinión de Diane con lo referente a eso decidí no preocuparme. Por lo que sabía no tuvo una buena infancia.
Al ser la hermana mayor de los cuatro hijos que sus padres habían tenido, la responsabilidad y el peso de la obligación recayeron sobre ella, impidiendo que disfrutara de su libertad. La envidia y el dolor se reflejaban en su rostro al ver a sus hermanos y hermanas felices. Sabía que ella, por más que quisiera no podría tratar a sus hijos de la forma en la que había sido tratada por sus padres. Sintiéndose abandonada e indefensa, a cargo de tres hermanos menores. No podía permitirlo y Andrew lo sabía, por eso respetó la decisión que Diane tomo con respecto al tema de tener hijos.
Ese fue, precisamente, el motivo por el que en un principio se negó a conocerme. Tenía miedo. Lo leí no solo en su mente, sino en su rostro.
Pasado el tiempo ese sentimiento desapareció, por lo que decidió hacer el papel de madre para mi, lo cual me molestaba pero trataba de agradecer al saber como se sentía ella.
No tenía hijos, asi que yo tendría que hacer que se sintiera util dentro de la familia.
Respire hondo.
¿Y si le pedía permiso a Diane para quedarme al gato? Era probable que decidiera apoyarme, pero tal vez eso provocaría una discusión con mi hermano. Preferí evitarlo.
Mire al animal. sus ojos grises eran muy profundos, tan profundos que hicieron retroceder mis recuerdos hasta aquel día, el segundo día en el que creía ver a Darien. Recordaba haber visto un gato. 
¿Acaso sería eso una señal? Pero en todo caso, ¿una señal de que? ¿De que Darien desaparecería?
No me importaba. En efecto, o al menos eso trataba de pensar, pero ¿por qué llore cuando le vi tras de mi en la calle? El beso.
Mi primer beso fue con él y el descubrir que había desaparecido tras aquello hizo que me derrumbara.
A decir verdad mis sentimientos estaban confundidos.
¿Cuál había sido en realidad mi primer amor? ¿Ian con el que había compartido una gran amistad, o Darien con el que comenzaba a descubrir cosas? Cosas sobre mi.
Ian era un caso perdido. Debería haberlo sabido desde un principio.
...
Acababa de llegar a casa cuando escuche la voz de Ian.
No era la primera vez que iba a buscarme y eso, junto con las hormonas revolucionadas que había en mi cuerpo, me provocaba felicidad.
Recuerdo haber bajado las escaleras rápidamente parando antes frente al espejo, deseando tener un aspecto agradable, más bien atractivo para él.
Me dirigí hacía el salón y les vi.
Su mano apretaba la cintura de ella y sonriendola le aparto un mechón de la mejilla. Por supuesto ella estaba muy contenta y él... no podía saberlo ya que siempre sus pensamientos quedaban ocultos. En ocasiones lograba descifrar pequeños fragmentos, pero eran difíciles de descifrar.
Mi mano aflojo el agarre del cuaderno sin permitir que este cayese al suelo. Me sentí traicionada, decepcionada y triste a la vez.
No quería que la tocara y ella lo sabía.
Sin poder evitarlo fui testigo de las imágenes que pasaron por su cabeza.
Besos y caricias. Ian la apegada contra él acercándola aún más y ella disfrutaba.
No quería seguir presenciando aquello por lo que subí hacía mi habitación sin interrumpir la conversación que había entre Andrew e Ian, pero Lillyane si se percato de mi presencia por lo que intensifico sus recuerdos.
Las caricias eran más profundas, al igual que los besos.
Cerré la puerta y comencé a llorar al saber como sería la continuación de sus recuerdos.
Mis sollozos cada vez eran más y más pronunciados, por lo que decidí salir por la ventana y apoyarme en las ramas del árbol más cercano a mi habitación. Me escondí ahí presenciando la entrada de Ian en mi cuarto, seguido por Lillyane y mi hermano.
Él aseguro haber escuchado un ruido procedente de allí, lo cual no fue ni afirmado ni negado por Lillyane, quien me vio subir las escaleras.
Pase la tarde en ese árbol hasta sentir el sonido de las hojas moverse a mi alrededor, y entonces ví una mano tras lo cual apareció ante mi la conocida cara de Ian.
Sonrió al mirarme como gesto de saludo.
Trate de devolverle el saludo, pero no pude.
La escena que se había alojado en mi mente se había adherido, provocando el mayor dolor que hube experimentado en años.
-Te estuve buscando- dijo mirando al cielo- hasta que te vi aquí.- añadió girándose hacía mí.
Le sonreí con desgana.
-Quería estar sola.- Respondí antes de que él formulara la pregunta.
Asintió permitiendo que un largo silencio se interpusiera entre los dos.
El dolor instalado en mi pecho animaba a salir a las lagrimas, que trataba de retener.
Cada vez me sentía más cansada debido a lo sucedido, pero aún así logré escuchar con claridad.
"Sabes que no podemos estar juntos y eso no debe dolerte, aún eres pequeña para entenderlo pero, aunque no te des cuenta hay algo dentro de ti que sólo le pertenece a una persona, y cuando él te reclame no podrás hacer nada."
Abrí los ojos y vi una sonrisa cruzar su rostro. Luego bajo del árbol y sin mirar atrás se fue.
...
Una semana después volví con mi hermano y con Daine a la ciudad, despidiéndome antes de Ian.
Sabía que no le volvería a ver, pero no por le echo de su muerte. Desde ese día decidí no volver allí, para olvidar las ilusiones y sueños que invente deseando tener un futuro con él.
Por entonces aún tenía el sobre que me dio guardado en el fondo del escritorio, esperando no ver nunca lo que había escrito ahí.
En ocasiones me arrepentía de ello, pero las imágenes de Lillyane en los brazos de Ian me hacían volver a la realidad.
Tras enterarme de su muerte regrese y lloré todo lo que trate de guardar en secreto.
Y Darien...
Recuerdo haberle visto en más de una ocasión y hasta hacía muy poco tiempo no había hablado con él.
Es sorprendente el efecto que causa sobre mí.
Reconozco que en más de una ocasión he pensado e incluso soñado con él, pero no era de extrañar ya que se llevo algo importante para mi. Algo que en un principio deseé que se llevara Ian. Mi primer beso.
Aún noto el tacto de sus labios sobre los míos, a pesar de que casi había pasado un año. El recuerdo de eso me impulso a tocar mis labios. Deseaba que volviera a besarme y estoy segura de que el lo sabía.
Darien.
Una sonrisa se dibujo en mi rostro, y deje al gato sobre la cama mientras miraba por la ventana. Esperando ver algo. O a alguien.

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